domingo, 14 de enero de 2018

No me llames extranjero


No me llames extranjero

No me llames extranjero porque haya nacido lejos,
o porque tenga otro nombre la tierra de donde vengo.
No me llames extranjero porque fue distinto el seno
o porque acunó mi infancia otro idioma de los cuentos.
No me llames extranjero si en el amor de una madre
tuvimos la misma luz en el canto y en el beso
con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.

No me llames extranjero, ni pienses de dónde vengo,
mejor saber dónde vamos, adónde nos lleva el tiempo.
No me llames extranjero porque tu pan y tu fuego
calmen mi hambre y mi frío, y me cobije tu techo.
No me llames extranjero, tu trigo es como mi trigo,
tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego,
y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.

Y me llamas extranjero porque me trajo un camino,
porque nací en otro pueblo, porque conozco otros mares,
y un día zarpé de otro puerto,
si siempre quedan iguales en el adiós los pañuelos
y las pupilas borrosas de los que dejamos lejos,
y los amigos que nos nombran y son iguales los rezos
y el amor de la que sueña con el día del regreso.

No, no me llames extranjero, traemos el mismo grito,
el mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre
desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,
antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,
los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños,
ellos son, ellos son los que inventaron esta palabra: extranjero.

No me llames extranjero, que es una palabra triste,
que es una palabra helada, huele a olvido y a destierro.
No me llames extranjero, mira tu niño y el mío
cómo corren de la mano hasta el final del sendero,
no los llames extranjeros, ellos no saben de idiomas,
de límites, ni banderas, míralos, se van al cielo
por una risa paloma que los reúne en el vuelo.

No me llames extranjero, piensa en tu hermano y el mío,
el cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo,
ellos no eran extranjeros, se conocían de siempre
por la libertad eterna e igual de libres murieron.
No me llames extranjero, mírame bien a los ojos,
mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.

viernes, 5 de enero de 2018

felicidad  para el  nuevo años para todos lo que no les felicite y que dure nuestra amistad a pesar de la distancia,,,, un abrazo

Reyes magos

Sus majestades un año más me dirijo a Ud.
 Con toda mi humildad, el año perdió no se si mi carta se perdió o no la dieron  por buena
 En  la cual les pedía unas cuantas cosas  , este año les pediré menos , pero no esperan  su copa de cava extremeño ni pasteles vascos  tampoco roscón nacional  no tendrán nada de eso , solo les dejare un poco de agua para sus camellos, y si son tan magos y sabios  ya saben lo que quiero para mi, para mis amistades  y conocidos les traigan salud paz y amo  y alguna que otra están en espera de unos buenos brazos  no se olviden de ellas
Un gran saludos a sus majestades de oriente

buen camino y buena estrella
          

lunes, 11 de diciembre de 2017

Poema.Tristeza

             TRISTEZA
Cuanta tristeza en estos días
Algunos tenemos en el alma
Pero yo comparto con todos
Alguna alegría que tenemos arrincona
La tristeza la sentimos al recordar quién  nos falta
Pero en vez de eso , no recordamos las fechas  pasadas
Esas fechas de todos que algún que otro villancicos nos cantaban
Esas comida que con tanto cariño nos preparaban
Juguetes no teníamos pero alguna caja nos alegraba
Una muñeca de cartón y al vestido nos daban
Y esa mesa sin perifollos ni tanto mantel ni plata
Una buena lombarda  y algún pavo que en casa criban
Después un cuento  o villancico y a la cama
Y al día siguiente  con los ojos llenos de legañas
Teníamos chocolate y churros hechos en casa
Ahora eso no nos basta, solo  echamos en falta alguna persona amada
Pero pensar  todos  las cosas enseñadas, a ellas abuelas  y madres tan bien les faltan
Pero que bellas fechas eran  cuantas cosas nos enseñaban
Solo los que la añoranza y recuerdos en  el alma
Pero nunca olvidemos de las fiestas  en nuestras casas

                        Zufilea//////11////12////2017


sábado, 9 de diciembre de 2017

cuento de navidad

Claus olvidara que éramos italianos y de cualquier modo nos visitara sin darse cuenta de que el Ángel ya me había visitado. ¡Así recibiría el doble de todo!
¿Por qué sucede que en la mañana de Navidad, por poco que se duerma la noche anterior, nunca resulta difícil despertar y levantarnos? Así ocurrió esa mañana en particular. Fue cuestión de minutos, después de escuchar los primeros movimientos, para que todos nos levantáramos y saliéramos disparados hacia la cocina y el tendedero donde estaban colgadas nuestras medias y debajo de éstas se encontraban nuestros brillantes zapatos recién lustrados.
Todo estaba tal como lo habíamos dejado la noche anterior. Excepto que las medias y los zapatos estaban llenos hasta el tope con los generosos regales del Ángel de la Navidad... es decir, todos excepto los míos. Mis zapatos, muy brillantes, estaban vacíos. Mis medias colgaban sueltas en el tendedero y también estaban vacías, pero de una de ellas salía una larga rama seca de durazno
. Alcancé a ver las miradas de horror en los rostros de mi hermano y mis hermanas. Todos nos detuvimos paralizados. Todos los ojos se dirigieron hacia mamá y papá y luego regresaron a mí.
- Ah, lo sabía – dijo mamá -. Al Ángel de la Navidad no se le va nada. El Ángel sólo nos deja lo que merecemos.
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis hermanas trataron de abrazarme para consolarme, pero las rechacé con furia.
- Ni quería esos regalos tan tontos – exclamé -. Odio a ese estúpido Ángel. Ya no hay ningún Ángel de la Navidad.
Me dejé caer en los brazos de mamá. Ella era una mujer voluminosa y su regazo me había salvado de la desesperación y de la soledad en muchas ocasiones. Noté que ella también lloraba mientras me consolaba. También papá. Los sollozos de mis hermanas y los lloriqueo de mi hermano llenaron el silencio de la mañana.


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jueves, 7 de diciembre de 2017

sábado, 29 de julio de 2017


Cerrar podrá mis ojos la postrera 
Sombra que me llevare el blanco día, 
Y podrá desatar esta alma mía 
Hora, a su afán ansioso lisonjera; 

Mas no de esotra parte en la ribera 
Dejará la memoria, en donde ardía: 
Nadar sabe mi llama el agua fría, 
Y perder el respeto a ley severa. 

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido, 
Venas, que humor a tanto fuego han dado, 
Médulas, que han gloriosamente ardido,